Hace unos días teníamos alrededor de 500 seguidores en Instagram, menos de una semana después tenemos más de 3.700.
Todo por un vídeo que se ha hecho viral y lo mejor de todo es que no sé por qué.
En estos momentos tiene más de 260.000 visualizaciones, casi 10.000 me gusta, más de 150 comentarios y se ha guardado cerca de 6.000 veces. Con este reel nos han empezado a seguir 2.862 personas más. Para nuestra cuenta estas cifras están fuera de lo normal. Los carruseles tienen entre 500 y 1.500 visualizaciones y entre 1.000 y 2.000 para un reel y prácticamente no tenemos comentarios en ningún contenido.

El vídeo yo lo veo bastante sencillo, como otros que hemos hecho. En este muestro cómo es revelar un carrete en el tanque de Lomography Day Light, no es un tutorial, no explico nada, solo son secuencias del proceso de revelado. ¿Por qué este ha llegado a tanta gente y los demás no?
Empezaron a llegar comentarios preguntando por el precio, si hacemos envíos... luego llegaron los mensajes directos. Instagram había decidido que el vídeo se viralizase en América, así que los mensajes llegaban desde México, Colombia, Argentina, Chile... Y claro nosotros estamos en Logroño. Tenemos nuestro pequeño espacio aquí y podemos hacer envíos dentro de España pero no estamos preparados para vender internacionalmente.
Hace mucha ilusión que tanta gente vea el vídeo pero da pena tener que contestar a la gente diciendo que no puedes ayudarlos.
Por esto no entiendo las redes sociales, hace mucha ilusión crecer en seguidores y saber que a la gente le gusta lo que haces. Si lo piensas, da hasta vértigo, este vídeo lo han visto muchas más personas de las que viven en nuestra ciudad. Si esta cuenta fuese de un proyecto personal o artístico toda esta exposición sería estupenda pero, somos un negocio físico así que me pregunto: ¿de qué nos sirven tantas visualizaciones si la mayoría de las personas que nos han visto viven a miles de kilómetros y no pueden comprar en nuestra tienda?
No tengo ni idea de qué tiene este vídeo que no tuviesen los demás, en las redes sociales puedes dedicar tiempo a pensar las publicaciones y subir contenido con regularidad pero nunca sabes cuándo un post va a despegar.
Lo que sí tengo claro es que ahora llegamos a más gente y aunque no todos sean potenciales clientes, quizás algunos descubran cosas nuevas sobre fotografía analógica gracias a nosotros y eso tampoco está mal.
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