En cine, cambiar el formato de la imagen cambia la forma en la que sentimos una escena.
No es un detalle técnico, es una decisión narrativa.
Si no, que se lo digan a Ryan Coogler en su última película, Sinners.
A lo largo del film va alternando distintos formatos de imagen: uno más panorámico, otro más cerrado. No es un capricho estético. Cada cambio induce sensaciones diferentes y amplía la experiencia del espectador.
En fotografía analógica ocurre algo muy parecido.
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| Panorámica 35mm - Belair X 6-12 |
35 mm
El 35 mm es un formato heredado directamente del cine. Empezó a utilizarse por su comodidad y terminó convirtiéndose en el estándar.
Es el formato con el que empezamos casi todos, desde las cámaras desechables hasta las mejores reflex, hay infinidad de cámaras que utilizan este formato, de todas las épocas, tamaños y filosofías.
El 35 mm se adapta a todo, y quizá por eso es el formato al que siempre vuelvo. No tanto por el negativo en sí, sino por la libertad que ofrece. Puedes salir con una réflex y varios objetivos o llevar una compacta point and shoot en el bolsillo. Disparar en manual y pausadamente y disparar casi sin pensarlo.
120
Las cámaras suelen ser más grandes y pesadas, y eso se nota. Invitan a ir más despacio, a pensar cada foto. El número de disparos es limitado, normalmente 12, y eso hace que cada imagen tenga más peso. De las cámaras que tengo, mi favorita para este formato es la Kiev 88, un modelo grande y pesado pero que el simple hecho de dispararlo ya me enamora.
El tamaño del negativo ofrece una calidad increíble. Un simple contacto ya funciona como fotografía. Es un formato que asocio más a la intención que a la espontaneidad.
110
El más pequeño de los formatos que se siguen produciendo hoy en día. Su calidad es discutible, pero si se elige una buena cámara, los resultados pueden sorprender.
De su mayor desventaja nace su principal virtud: el tamaño. El negativo es diminuto y, gracias a eso, las cámaras caben en cualquier bolsillo. Se pueden llevar siempre encima, casi sin notarlas.
Con el 110 hago fotos a todo lo que me llama la atención. No hay que pensar demasiado en la técnica. Es el formato que menos exige y, precisamente por eso, el que más libertad me da.
Al final, cada carrete es un pequeño capítulo. Por eso, cuando lo termines, no olvides apuntar en tu diario de carretes qué formato usaste y por qué lo elegiste.

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