Elegir formato es elegir cómo mirar: 35 mm, 120 y 110 en la fotografía analógica del día a día

En cine, cambiar el formato de la imagen cambia la forma en la que sentimos una escena.
No es un detalle técnico, es una decisión narrativa.

Si no, que se lo digan a Ryan Coogler en su última película, Sinners.

A lo largo del film va alternando distintos formatos de imagen: uno más panorámico, otro más cerrado. No es un capricho estético. Cada cambio induce sensaciones diferentes y amplía la experiencia del espectador.

En fotografía analógica ocurre algo muy parecido.

El formato no se determina solo por el tamaño del negativo, sino también por el tipo de cámara y por cómo condiciona nuestra forma de fotografiar. Elegir formato es, en el fondo, elegir ritmo, peso, intención y manera de mirar.
Hoy en día, los tres formatos más comunes y accesibles siguen siendo el 35 mm, el 120 y el 110.

Panorámica 35mm - Belair X 6-12

35 mm

El 35 mm es un formato heredado directamente del cine. Empezó a utilizarse por su comodidad y terminó convirtiéndose en el estándar.

Es el formato con el que empezamos casi todos, desde las cámaras desechables hasta las mejores reflex, hay infinidad de cámaras que utilizan este formato, de todas las épocas, tamaños y filosofías.

El 35 mm se adapta a todo, y quizá por eso es el formato al que siempre vuelvo. No tanto por el negativo en sí, sino por la libertad que ofrece. Puedes salir con una réflex y varios objetivos o llevar una compacta point and shoot en el bolsillo. Disparar en manual y pausadamente y disparar casi sin pensarlo.

120

El gran formato en rollo. Un negativo de 60 milímetros de ancho cuyo aspect ratio depende completamente de la cámara.
Si en 35 mm lo habitual es el 3:2, en 120 reina el formato cuadrado, que cambia por completo la forma de componer. También son comunes formatos como 6×4,5 o 6×9, e incluso otros más panorámicos.

Las cámaras suelen ser más grandes y pesadas, y eso se nota. Invitan a ir más despacio, a pensar cada foto. El número de disparos es limitado, normalmente 12, y eso hace que cada imagen tenga más peso. De las cámaras que tengo, mi favorita para este formato es la Kiev 88, un modelo grande y pesado pero que el simple hecho de dispararlo ya me enamora.

El tamaño del negativo ofrece una calidad increíble. Un simple contacto ya funciona como fotografía. Es un formato que asocio más a la intención que a la espontaneidad.

110

El más pequeño de los formatos que se siguen produciendo hoy en día. Su calidad es discutible, pero si se elige una buena cámara, los resultados pueden sorprender.

De su mayor desventaja nace su principal virtud: el tamaño. El negativo es diminuto y, gracias a eso, las cámaras caben en cualquier bolsillo. Se pueden llevar siempre encima, casi sin notarlas.

Con el 110 hago fotos a todo lo que me llama la atención. No hay que pensar demasiado en la técnica. Es el formato que menos exige y, precisamente por eso, el que más libertad me da.

En fotografía analógica el formato no es un detalle menor.
No es solo el tamaño del negativo ni la cámara que utilizas. Para mí, elegir formato tiene más que ver con cuándo y cómo voy a hacer la foto que con cualquier otra cosa.

No todas las situaciones piden lo mismo.
Y no todos los momentos se fotografían igual.

Al final, cada carrete es un pequeño capítulo. Por eso, cuando lo termines, no olvides apuntar en tu diario de carretes qué formato usaste y por qué lo elegiste.

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