En agosto quise probar un carrete completamente nuevo para mí y que seguro que llama la atención a más de una persona: el LomoChrome Purple de Lomography.
Lomography tiene una gama de películas que podríamos llamar experimentales. No sé si es la palabra más adecuada, pero son carretes que no reproducen los colores de manera natural y que permiten experimentar con resultados bastante particulares.
Para este mes elegí el formato de 35 mm y utilicé mi Canon EOS 300, una cámara que ya ha aparecido en otros capítulos del proyecto. Me resulta muy cómoda porque puedo trabajar tanto con los controles manuales como con los automáticos y, además, utilizar distintos objetivos.
La verdad es que se me hizo un poco largo. Son 36 fotografías y, sabiendo que los colores no iban a ser naturales, me costó terminar el carrete. Empecé a dispararlo durante un fin de semana que pasamos en la playa y lo terminé en Logroño, donde me dediqué a buscar colores y escenas que pudieran dar resultados interesantes.

Aunque conocía esta película desde hacía muchos años, nunca había profundizado demasiado en cómo transforma los colores. A grandes rasgos, sabía que los verdes podían convertirse en violetas, pero al revisar las fotografías me he fijado en algo que no había tenido tan presente.
En mis fotos, los amarillos parecen virar más hacia los violetas, mientras que los verdes más oscuros cambian de una forma menos evidente. Al final, no se trata simplemente de apuntar a algo verde y esperar que aparezca violeta, los cielos también se ven diferentes. El resultado depende bastante de los colores que tengas delante.
También he observado unas pequeñas manchas verdes que recuerdan al grano, especialmente visibles en las zonas de sombra. No sé si es algo habitual en esta película pero aparecen también en los márgenes del negativo y en los huecos entre fotos, es una de esas cosas que tendré que fijarme si vuelvo a utilizar este carrete. La película esta pensada para disparar entre ISO 100 y 400. Yo elegí usarla a ISO 200.
Una vez que empiezas a fotografiar con una película así, es inevitable intentar anticipar qué colores van a cambiar más. Los árboles eran la opción más evidente, pero también busqué otros motivos: una frutería, fachadas de edificios y una pequeña caseta de biblioteca con los colores de la bandera de La Rioja.





Fotografiar con el LomoChrome Purple ha sido divertido. Te obliga a mirar las escenas de otra manera y a preguntarte qué aspecto tendrán cuando veas las fotografías terminadas. Sin embargo, también he notado que esa curiosidad inicial se va desgastando cuando llevas unas cuantas fotos.
Posiblemente sea un carrete que no vuelva a repetir, al menos no de momento. No descarto utilizarlo de nuevo si tengo un proyecto específico en el que sus colores tengan sentido, pero para salir a fotografiar sin más, 36 exposiciones se me han hecho demasiadas.
Ha sido interesante probarlo, descubrir cómo responde a los colores y ver qué resultados podía conseguir. Pero una cosa es tener curiosidad por una película y otra querer utilizarla durante todo un carrete.
Este post forma parte del proyecto Un año en 12 carretes. Si quieres puedes leer aquí de que trata y ver el resto de meses.
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